viernes, 14 de octubre de 2011

Artigo saido hoxe na edición de Carballo da Voz de Galicia

El torneo de baloncesto de las fiestas del Pilar volvió a demostrar que no hay mejor aliciente para que una persona ocupe las gradas de una cancha deportiva que ver en la pista a su propio hijo. De otra forma, resulta difícil explicar que un torneo prácticamente escolar, en el que no hay jugadores mayores de edad, consiguiera reunir en Carballo a un millar de personas entre competidores, seguidores y técnicos.
Sin embargo, al margen de las caras de ilusión de los mayores, los verdaderos protagonistas volvieron a ser los niños, que más que en un disputado torneo participaron en una gran fiesta de su deporte favorito.
Desde primera hora de la mañana los dos pabellones deportivos de la capital de Bergantiños estuvieron repletos de espigados deportistas en ciernes que lucían con orgullo las camisetas de sus respectivos clubes.
Entre la marabunta de baloncestistas de Culleredo, Vilagarcía y Santiago, además de los representantes locales del Xiria y el Artai y los del Baio, el invitado comarcal, había desde benjamines, con una altura poco mayor que la de la pelota, hasta fornidos adolescentes que ya apuntan muy buenas maneras para llegar lejos en este juego.
La bancada institucional también estuvo a la altura de las circunstancias, con el delegado de la Federación Galega, José Manuel Villamarín; el concejal de Deportes, Marcos Trigo; el directivo del Carballo Basket, Rubén Lorenzo, y el presidente del Vilagarcía, Alberto Blanco, como principales representantes de sus respectivas entidades deportivas.
La organización, a cargo de la propia Federación, el Concello y los clubes carballeses tampoco tuvo nada que envidiarle a la de cualquier torneo del más alto nivel.
Y en cuanto a resultados, que en este caso era lo de menos, hubo satisfacciones y amarguras para repartir, porque la gran cantidad de encuentros abrió la posibilidad de que prácticamente todos los clubes sintiesen el sabor de la victoria.
Se disputaron más de treinta partidos en las más variadas categorías de base tanto masculinas como femeninas, desde benjamines hasta júniores.
En conjunto, alrededor de 300 jugadores dispusieron de algún minuto para demostrar que lo suyo es el baloncesto y para dejarle claro a sus padres que el viaje hasta Carballo no había sido en balde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario